Microcistinas y bandera sanitaria
La presencia de cianobacterias visibles en el agua, aun cuando se trate de una floración incipiente (tipo 1), no implica ausencia de riesgo para la salud. La evidencia científica indica que estas floraciones del complejo Microcystis aeruginosa pueden estar asociadas a la presencia de toxinas (microcistinas) en concentraciones que pueden afectar a las personas, especialmente a niños y niñas, quienes permanecen más tiempo en el agua y pueden ingerirla de forma accidental.
Los valores máximos de microcistinas utilizados como referencia (20–24 µg/L, según la guía de referencia) corresponden a límites superiores de exposición tolerable y no deben interpretarse como niveles seguros. Por este motivo, esperar a que la floración avance para adoptar medidas de advertencia puede aumentar innecesariamente el riesgo sanitario.
En este marco, la observación de cianobacterias visibles a simple vista debe considerarse una señal temprana de alerta, justificando la aplicación de medidas preventivas y de comunicación del riesgo a la población. El rol de los guardavidas es clave para identificar estas situaciones y contribuir a la protección de la salud pública mediante la advertencia oportuna a las personas usuarias de la playa.